Por Antonio Campuzano
Partido del ecuador de la liga Segunda Federación, ese lapso de partidos en que se juega lo bueno y lo malo de la clasificación de final de sesión. Así fue el partido contra el Sanse, nada de Donosti, sí San Sebastián de los Reyes, norte de Madrid, conocido en el fútbol por el equipo franjirrojo, como tantos otros, así como el Sttutgart, en el sur de Alemania, con esa banda que recorre el pecho de forma horizontal, que tiempo hubo en que esa raya daba la vuelta al costillar para cambiar el sentido en su trayectoria y tocar toda la espalda.
Garci, por los visitantes, de nombre cineasta; y Dani Marín, defensa rojillo de cercanía a los dos metros, fueron los goleadores de la primera mitad y de todo el partido, porque la segunda mitad solo fue el hemisferio temporal del juego, pero no del marcador, intacto hasta el minuto 93, descuento incluido, cuyo anuncio por el speaker de la Ciudad Deportiva constituye un acierto: “se anuncia que se jugarán al menos tres minutos de descuento”. Esta adivinación del futuro del cómputo del tiempo siempre un punto adicional por parte del árbitro representa un acto revolucionario por lo menos en Alcalá. Un éxito.
De primeras, lo de la raya roja se instaló en el hipotálamo del recuerdo, porque el Sanse se presentó con un azul serio, segunda equipación por razones que nunca se entenderán porque la similitud entre los colores rojillos locales y los foráneos del Sanse sencillamente resulta imposible. El azul Iniesta por parecido al color lucido aquel histórico día de julio de 2010, en Sudáfrica, se paseó por el Val. Los fichajes invernales del Alcalá fueron resguardados hasta el tramo final del partido desarrollado a partes alternas de sol resplandeciente seguidas de altibajos nubosos que aconsejaban el abrigo. Así lo entendió Vivar Dorado, rodado el minuto 29 de la primera mitad, que tiró de plumas y como una consigna se tomó la grada la señal hasta cerrar cremalleras y ajustar cuellos. No era la temperatura de Groenlandia, pero sí se recordó el Pirineo, que está más cerca del territorio complutense pero más lejos del regusto de Donald Trump. Los intervalos de frío son combatidos en las áreas de esa manera novedosa con que se produce el marcaje ante el lanzamiento de un córner: al hombre, pegados como en una balada de Sergio Dalma; o alienados cuatro delanteros uno detrás del otro, como en baile de boda o en fiesta patronal. No pitar penalty ante tal circunstancia tiene mas mérito que señalar pena máxima. Modas, al parecer.
El entrenador del Sanse, un míster gaditano que ha corrido media vida por la Andalucía tanto oriental como occidental, de nombre Manolo Sanlúcar, hasta el momento más público por nombre al compás de la guitarra flamenca, demostró aplicación y desarrollo de pedagogía técnica. Estos equipos de la segunda línea de atención futbolística madrileña siempre han ofrecido en sus banquillos a figuras del entrenamiento en ciernes. Por Alcalá pasaron Paco Jémez, Visnijc; por el Sanse, Alfredo Santaelena, Esteban Becker, éste con estancia en ambos vestuarios. Vivar Dorado, quien a buen seguro ascenderá en breve tiempo a divisiones de más calado, en esta mañana de vaivén de clima, aseguró la aclimatación al Municipal del Val de los nuevos fichajes, máxime cuando hacían falta para deshacer empates, lo que no se produjo: a saber, Pedro Torres, y la atracción de Lacine Koné, de nación Costa de Marfil, con anterioridad en Zaragoza y también en equipos serbios. Vástago quizá familiar de aquel prodigio de la naturaleza que militó en el Chelsea, Didier Drogba. Gigante del área, promete mucho y bueno. Koné acredita un carácter bonancible, lo que le aleja de la comparativa con el felino de Côte d,Ivoiré, como se trasluce en los títulos de las competiciones africanas, que miraba a los defensas con ánimo depredador.
En estas jornadas se rifan los ascensos/descensos, como se agitan las papeletas de las peñas, costumbre aún en vigor. “Qué se rifa, un jamón?”. “No -responde el vendedor-, una camiseta del Alcalá, que es mejor!”. “El número ganador, por megafonía”.
Un lujo castizo de la Segunda Federación.































