Fútbol: Costa de Marfil, capital Alcalá (RSD Alcalá 3 – Socuéllamos 1)

Fútbol: Costa de Marfil, capital Alcalá (RSD Alcalá 3 – Socuéllamos 1)

El speaker, entre carraspeo y carraspeo, acertó a señalar en el minuto 73 que “Lacine….(espacios…) Koné (espacios), hat trick Koné” se había erigido en el primer jugador de la Real Sociedad que, en propia casa había marcado tres goles en el mismo partido de esta temporada. Javi Hernández también lo hizo en la Ciudad Deportiva del Elche, frente al Ilicitano, que no es tarea menor. El animador quiere que la concurrencia indague y responda al dinamismo del nombre de pila con el apellido de trigoleador, pero no es fácil. En el supuesto que en Costa de Marfil se sigan las directrices del Registro Civil español. En cualquier caso, llegó Koné hace dos meses y primero se hizo con el número 19 a la espalda y después con la animosidad emocional de la clientela del Alcalá. Arriba el telón y apareció el Socuéllamos con todo el aspecto de tratarse de lo que se ha dado en llamar partido-trampa.

En virtud de esos caprichos de la Federación de Fútbol, los emparejamientos en segunda Federación caen entre equipos cercanos o no tanto si se atiende a los compases geográficos de los expertos. Con la salvedad de los equipos canarios, a tenor de la facilidad del acceso al aeropuerto de Barajas, puedes caer en el bombo de Castilla La Mancha o en Asturias, o en Galicia, que todo se ha visto, Siero, Coruxo, y un corto etcétera. Con su etimología compleja (socuellamos, bajo encontramos agua, si se acepta), se presentó el equipo manchego, con situación “en las profundidades de la clasificación”, como gusta imitar al término del ciclismo del francés Michel Houellebecq, con una indumentaria azul “Getafe”, con el predominante “Yugo”, que así se conocía al Socuéllamos de antaño y se ha mantenido en el recoveco de la identidad. Solo yugo, que tal y como están la cosas hay riesgo de añadir flechas y ya se tendría lío. El lío dirigente en el banquillo visitante podía ser notable, porque el titular Emilio Ferreras, anunciado como tal entrenador, se hallaba sentado en la tribuna con el sello de la sanción, y sus responsabilidades se repartían entre innominados colaboradores. Uno friolero, con gabán técnico, y recién salido de la peluquería; otro, portador de chándal, atado a un pinganillo, parecía recibir instrucciones de la superioridad de la tribuna. Lío entre líos.

El Alcalá tardó en entrar en ebullición. El Yugo se plantó con defensa de cinco, temeroso de Dios y de la delantera local, con una disparidad en el extremo izquierdo: el debutante Albur (de Alburquerque, recién fichado del Moscardó, no de azar) es longílineo y asténico, blanco de piel) estaba emparejado con el lateral derecho del Yugo, Carlos García, explosivo de complexión y abierto a la conquista, pero también al misterio, porque su camiseta daba a conocer a su propietario como C.C.J.M. García, al parecer con recuerdo a toda su progenie. García, con 36 años de dedicación al deporte del fútbol, entre Manzanares, Tomelloso y Socuéllamos, puso aquel sitio a su nombre. Hasta el final del primer tiempo, el partido fue una apuesta indefinida por su dominador. Nieto, el lateral local, se transmutó en extremo por indicación de Vivar Dorado, pero el lanzamiento del Sergio Marcos no siempre gozaba de entendimiento entre ambos. Habida cuenta de la “marcosdependencia” que aqueja al Alcalá. Aqueja o goza, porque Sergio Marcos representa la calidad se mire por donde se mire. Llegó el gol de Koné tras haber fallado ocasión uno a uno con el portero y el partido se tornó en juego distinto. Si bien el minuto cuarenta y nueve, o sea cuatro de descuento, de la primera mitad, anotó quizá el mejor detalle de la competición de segunda federación. Verdú, con el azul del Yugo, acertó a golpear un balón suelto desde la demarcación del banquillo local que trazó una parábola o figura geométrica equivalente para tomar un efecto siempre a favor del lanzador y siempre en contra del portero Pantoja, que cayó al césped sabedor de su condición de perdedor porque aquel tiro solo pertenece a los elegidos. Se acabó el primer tiempo, sosiego, didáctica, otra vez al terreno de juego, es decir, al espacio donde Costa de Marfil, en la parte de arriba del Golfo de Guinea, limítrofe con Sierra Leona y con Ghana, Burkina Faso por el norte, también descubrió la Avenida de la Virgen del Val, colindante con otras esferas del sentimiento, aquellas que descubrió Lacine….Koné. El delantero de 193 centímetros que parece carecer de abdomen en beneficio de piernas que disputan, roban, conducen, todo ello para marcar goles.

Empieza el año Koné? Quizá, siempre con la ayuda colaborativa de Javi Hernández. Momento crucial de la temporada, donde empieza la primavera, antes que el designio del Corte Inglés y del aniversario del 23-F, el de la desclasificación y los almendros en flor. El Yugo Socuéllamos aportó el magnífico gol de Verdú y la impronta de equipo simpático, con su entrenador en la tribuna, junto a Lino Mauro, de Villalbilla, conocedor como pocos de la memoria del fútbol alcalaíno, donde participó con pasión y entusiasmo pisando áreas pequeñas y grandes.

Por Antonio Campuzano.

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