Fútbol de alta consistencia contra tierra plana (RSD Alcalá 3 – Colonia Moscardó 0)

Fútbol de alta consistencia contra tierra plana (RSD Alcalá 3 – Colonia Moscardó 0)

La naturaleza se impone a la naturaleza sin salir de la naturaleza. En septiembre el césped del Municipal del Val no adquiría la categoría de tal y en febrero ya es alfombra irlandesa, como decía Quique Setién cuando debutó como jugador en el Nou Camp: “no dan ganas de jugar, dan ganas de pacer”.

Lluvia y frío a partes iguales camino del Val para ganar El Vínculo, ese conjunto de comunidades distinguidas con dos contrafuertes en fachada altos y blancos como columnas de encuentro y disposición. Construcciones para el alojamiento de rentas humildes. Y de ahí a la Colonia Moscardó, el nombre del equipo visitante. A la espalda de Atocha y Santa María de la Cabeza, enclave urbano nacido antes de la guerra civil con el sugerente nombre “Casas Ultrabaratas”, que a principios de los años cuarenta cambió el nombre por Moscardó en atención al general laureado por la defensa del asediado cuartel de Toledo. De ahí a los tiempos presentes en que doce, quizá catorce, entusiastas del equipo del distrito de Usera, se alojaron al lado de la portería que mira a la Alcalá urbana y, con periodicidad exacta, gritaban “Mosca, Mosca”.

El Moscardó, heredero de aquel equipo blanquirrojo competidor del Rayo de Potele y Felines, que iniciaba su temporada a cuarenta grados sobre campo de tierra, vistió de negro en la mañana complutense, el color que eligen muchos equipos de segunda equipación y que antes estaba proscrito por similitud y confusión con el cromatismo arbitral, siempre negro. Ahora se abre camino sin problema, antes solo lo lucía el brasileño Vasco de Gama y los porteros, entre los que habitaban con distinción Yashine (la Araña Negra rusa), Iríbar, Betancort, Josechu Araquistáin y Salvador Sadurní. Desde el momento de la aparición en el terreno de juego –“el equipo de Alcalá, es de todos el mejor….”, himno de Quino y voz soberana de Antonio Cerezo-, se adivinaba alguna superioridad de los locales, que se fue haciendo realidad en los minutos 9, 45 y 65, hasta completar ese tres a cero que coloca de nuevo al equipo de Vivar Dorado en posiciones intermedias, las mismas que proporcionan alegrías y disgustos en tiempo express.

Javi Poves, hombre para todo del Moscardó no se hizo ver, y en el banquillo se hizo sitio Julio Cidoncha, vicario del teórico de la tierra plana, nada que con lo esférico del planeta de cuyo adjetivo tomó préstamo el balón de fútbol que durante mucho tiempo fue conocido con ese nombre geométrico. Con ese tiempo adverso y húmedo casi mejor pensar que el Ecce Homo pertenece a una superficie plana, no esférica, y que permanezca estable, sin vuelta de clase alguna. Samu Guillén, con un mes entre la clientela rojilla, con el señero catorce a la espalda, ocupó la posición del añorado Nico López, y se convirtió en el hombre del partido, con ese aspecto entre Juanito Gómez y Kevin Keegan, con regreso a los años setenta. Koné, el elefante de Costa de Marfil, ha hecho suya la mitad de la parcela de la posición de delantero centro junto a Javi Hernández, destila una cantidad exportable de simpatía en los espacios rojillos y a la ayuda al equipo, por ejemplo en el primer gol, suma una identificación de altura emocional. Como si de Sevilla se tratara, en la grada ya se le compara con Drogba, el ídolo costamarfileño del Chelsea, para quedar en “Trombá”, vulgo dixit. De los habituales, los no concernidos con el mercado de invierno, siempre la delicia de la pierna izquierda de Izan González, el diez, el número de la magia en dirección y modos. Se fue cambiado Izan y estrechó su mano el técnico Vivar en saludo siamés, aquello no se despegaba. El jugador no comprendía el cambio y el entrenador lo explicaba sin que hubiese comunidad entre uno y otro.

Cidoncha, en el banquillo de visita, socializaba sus decisiones con alguien de la tribuna y con su segundo a pie de campo. Democratizar en la dirección de los colectivos, que está de moda en el fenómeno coaching. Seguro que es consejo de Poves, jugador de primera división, según la generosa entrega de Wikipedia. Veinte minutos con el Sporting de Gijón,  es decir, que jugó en Primera. Poves, personaje. Merced a su nombre, Clínica Menorca ejerce de patrocinador.

Crónica de Antonio Campuzano.

 

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