Nuevo libro / Zunzunegui nos descubre a Bernardino de Sahagún, el franciscano que llegó mucho más lejos que el propio Cisneros

Nuevo libro / Zunzunegui nos descubre a Bernardino de Sahagún, el franciscano que llegó mucho más lejos que el propio Cisneros

La colección biografías de Historia Fundamental, de la Fundación Banco Santander, acaba de lanzar el libro Bernardino de Sahagún. Guardián de la memoria náhuatl, del escritor y divulgador Juan Miguel Zunzunegui.

Alcalá de Henares siempre será sinónimo de Cervantes, pero también de Catalina de Aragón, los Reyes Católicos, y por supuesto, del Cardenal Cisneros. Sin su figura, Alcalá no tendría su imponente Universidad fundada por el Cardenal en 1499 y por la que ahora es Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Pero, probablemente, aquel sueño de aquel franciscano humilde de llegar muy muy lejos se quedó en Orán. Bastante para la época, aunque probablemente le hubiera gustado llegar a Jerusalén tras la Reconquista cristiana. Quien sí pudo llegar mucho más lejos solo unos pocos años después fue un total desconocido para la mayoría de españoles y alcalaínos: Bernardino de Sahagún, el franciscano al que ahora ha rescatado a la actualidad el escritor Juan Miguel Zunzunegui.

Con él tuvimos la ocasión de compartir la presentación de esta biografía que forma parte de Historia Fundamental, de la Fundación Banco Santander. El libro Bernardino de Sahagún. Guardián de la memoria náhuatl, pretende ser “un viaje a las raíces de México tras el legado del misionero que unió dos mundos”, explica su autor.

Bernardino de Sahagún (1499-1590) fue un personaje menos conocido de lo que debería en España. Sólo contar que murió a los 90 años e iba predicando descalzo lo dice todo. Eso sí, es curioso que fuera excomulgado (no por la iglesia como tal) pero si por los más radicales, que no acabaron de entender cómo él entendió a los «indios» a los que en teoría tenían que evangelizar sí o sí. De hecho, sufrió una excomunión irregular y no válida por parte de su superior, y también con el propio Estado, ya que Felipe II decidió requisar y guardar el Códice Matritense. Víctima de una epidemia, conoció muchos trucos de la naturaleza y remedios de herbolario aplicados por los pueblos a los que fueron a colonizar.

Para ello miró y aprendió. Contactó con las personas más sabias de distintas edades, desarrolló cuestionarios cuyas respuestas recogen buena parte de lo que sabemos de la cosmovisión náhuatl. En esa lengua estaba escrito originalmente, con la traducción castellana al lado, “pero pensó que debía incluir también los pictogramas, los códices”. Zunzunegui sostiene que la obra está escrita en última instancia para ellos, para que pudieran guardar la memoria, porque una cultura oral “está condenada a desaparecer”.

El franciscano había viajado con el segundo grupo de franciscanos que recogió fray Antonio de Ciudad Rodrigo tras su regreso a España. Luego se convirtió en “un puente” entre esos dos mundos y también “entre un imperio que nace y uno que desaparece”, aseguró Zunzunegui. Durante un tiempo este hombre que tanto se había preocupado por la memoria náhuatl, cayó en el olvido.

Si quieres saber mucho más no te pierdas este nuevo libro incluido en la colección biografías de Historia Fundamental, de la Fundación Banco Santander. Puedes ver el podcast en vídeo también ste videopódcast, en el que Javier Expósito entrevista al escritor y divulgador mexicano, Juan Miguel Zunzunegui:

Entre las fuentes de Zunzunegui para este libro, obras de Ángel María Garibay y Miguel León-Portilla.

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