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‘Paíto, en Torres’: el libro del que todo el mundo habla en Torres de la Alameda

‘Paíto, en Torres’: el libro del que todo el mundo habla en Torres de la Alameda

Reseña bibliográfica de Antonio Campuzano, periodista, escritor y vecino de Torres de la Alameda.

Aquí se le da vuelta al asunto. Pablo Céspedes es el alias de Paíto, en Torres. No al revés. Paíto se daba la vuelta a las mangas de la camiseta como síntoma de arrebato en la defensa del sacrosanto equipo de Torres. Esas imágenes también se encuentran en la obra de contenido sociológico que ha alumbrado Paíto. El autor ha querido dejar la impronta de memoria de su permanencia en Torres de la Alameda, concretamente las dos décadas de 1950 a 1970, coincidentes con el paso por la secretaría municipal de su padre, Tomás Gangoso, creador de una escuela de administración y de un modo de estar de paso entre la oficialidad y la costumbre urbana.

Paíto es un militante de la condición torresana pese a su marcha del pueblo hace ya tanto tiempo. Los tentáculos que le ligan a Torres se llaman Juan Andrés Gómez, Segis de la Torre y Quico Cuño “Tatalla”, orientadores de sus devaneos con el recuerdo y el suministro de foto dentada y material documental. Paíto tocó todas las disciplinas de aquella época y cultivó lo que ahora se conoce como transversalidad, ningún estrato social le era ajeno, para lo que el fútbol es siempre una argamasa y un condimento que mejora el alimento humano. Paíto ha deletreado la vida pública y privada de aquel entonces en una comunidad de dos mil personas de padrón y ninguna de censo electoral, pero aquella orfandad de participación la hace visible con un entendimiento muy amable de la consideración de convivencia. Se podía ser feliz pese a la ausencia de calidades de la vida tanto en matices como en categorías.

Los fondos de las imágenes aportadas en el extenso book a veces hablan de ambientes nostálgicos de vigor y calidez, pero otras nos sacuden con atrezzo de páramo o localización de secarral. Aquellos veinte años empujados por Paíto al pasapurés de la historia, la memoria y aporte mineral de gloria, claro que sí. Los de aquel entonces tendemos al disfrute y al paladeo que nos suministra esta fusión de realidad y regusto, aspereza y melancolía. Quien quiera acudir al rescate de aquel tiempo amarillo, con que bautizó sus memorias Fernando Fernán Gómez, se tiene que medir al influjo del libro de Paíto y su ejercicio de radiología de Torres de la Alameda. Nuestro hombre invita a una vuelta imaginaria por la calle Mayor a bordo de su bicicleta enfrentada al fogonazo de Eduardo, el gran fotógrafo de aquel calendario de veinte años. Paito parece un californiano caído en el poblachón por un misterio de la naturaleza, pero resultó ser un ciclista que llegado el momento ha sabido convocar los destellos de la sonrisa y el ok de los recuerdos estrictamente benevolentes.

Solo cabe agradecimiento a esta empresa editorial de conciliación con una época en blanco y negro pero con destellos de un enorme cromatismo, de pan y cebolla sí, pero estupendos tacos de jamón de matanza.

‘Paíto, en Torres’. Publicado por Editorial Círculo Rojo, 2021.

 

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