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Proyectos de plantas fotovoltaicas en la Alcarria de Alcalá / Por Pedro Manuel García Carvajal

Proyectos de plantas fotovoltaicas en la Alcarria de Alcalá / Por Pedro Manuel García Carvajal

Son varios los proyectos para instalar centrales solares fotovoltaicas en la Comunidad de Madrid aunque vamos a detenernos en los que afectan a la Comarca de Alcalá. Aunque la mayoría se pretenden ubicar en la Alcarria de Alcalá (toda la zona que está entre el Henares y el Tajuña, municipios todos ellos ligados a nuestra ciudad no sólo por los vínculos históricos que generó aquella Comunidad de Villa y Tierra en la que todas las aldeas formábamos un único concejo desde el siglo XII sino por los lazos funcionales y sociales existentes), el municipio campiñero de Meco parece el primero de esta zona al norte del Henares en sacrificar parte de su suelo para generar la electricidad que demanda la población concentrada mayormente en las grandes ciudades. Otros municipios de la Campiña del Henares, como Camarma o Daganzo, pueden librarse de acoger estas enormes extensiones de paneles solares: estar dentro de la zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) es la clave para excluir estos proyectos.

El proyecto de Meco supondrá la instalación de una potencia de 49,98 MWp. Si superara los 50 MW, la evaluación correspondería al Ministerio y no a la Comunidad de Madrid. Una técnica utilizada por los promotores es fraccionar los proyectos en menos de 50 MW para que los puedan evaluar las comunidades autónomas porque el proceso es más rápido, menos exigente y más corruptible. VER PAG 5 100,2 hectáreas (el casco histórico de Alcalá tiene unas 100 hectáreas; un campo de fútbol tiene una superficie aproximada de una hectárea) entre los cascos urbanos de Meco y Azuqueca se llenarán de 123.396 placas solares donde ahora hay campos dedicados al regadío; no olvidemos el gigantesco polígono logístico ALMA Henares que se desarrollará en ambos municipios. Este parque fotovoltaico ocupará parte del Área de Importancia para las Aves (IBA-74) y colindante con el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC)/Zona de Especial Conservación (ZEC) “Cuencas de los ríos Jarama y Henares” (ES3110001) y de la Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA) “Estepas cerealistas de los ríos Jarama y Henares” (S0000139), ambos espacios pertenecientes a la Red Natura 2000 y prácticamente coincidentes en superficie y ubicación.

Vamos, ahora, a abordar los proyectos que se proyectan en los mencionados municipios ubicados en la Alcarria de Alcalá, en cuyas altiplanicies se suelen concentrar la posible colocación de las placas fotovoltaicas.

En Anchuelo y Santorcaz se proyectan cuatro plantas con una potencia total de 474,51 KWn en el altiplano o alcarria que está al sur de ambos pueblos. Esta planicie es bien conocida por los ciclistas de bicicleta de montaña que tanto frecuentan los caminos entre los campos de cereal de este rincón del alfoz complutense. Nada menos que 1.022,04 hectáreas se poblarán de espejos que eliminarán de nuestras mentes la idea de pasear más por aquella zona; es el precio que hay que pagar para seguir manteniendo el nivel de consumo, desarrollo económico y bienestar, puesto que no estamos dispuestos a reconocer los límites de la capacidad de carga del planeta.

En Corpa y Pezuela se ocuparán 74,13 hectáreas, concretamente al norte del casco urbano, en las proximidades con el de Pioz.

Muy sangrante, visual y emocionalmente, para los complutenses amantes del aire libre serán las dos plantas solares fotovoltaicas que se pretenden construir en los municipios de Villalbilla y Anchuelo. En nuestros paseos por parajes tan mágicos como Las Crestas, el Portillo de Anchuelo, el Pico de la Greda o la Casa del Llano podremos ver 218 hectáreas dedicadas a la producción eléctrica con paneles solares protegidos por 24 km de cierre perimetral. Cada planta tendrá una potencia de 51,09 MW y serían sobre cultivos de secano, mayormente cereal y leguminosas. Es sabida la proximidad a varias cadenas de cerros, parajes que tanta biodiversidad acogen.

En los municipios de Ambite y Olmeda, se proyecta otro parque fotovoltaico de 144 hectáreas y 16 km de líneas eléctricas que atraviesan Pezuela, Corpa, Nuevo Baztán y Valverde de Alcalá. Los paneles solares ocuparían, de nuevo, suelos destinados a cultivos de secano en el páramo alcarreño en su zona de contacto con las laderas que caen al valle del Tajuña. Quienes conozcan la carretera que va de Olmeda a Mondéjar, antes de llegar al antiguo monte comunal del concejo de Alcalá, hoy finca, de Valdealcalá, sabrán de esos campos de cereal salpicados por enormes encinas que crean un singular paisaje de dehesa «a la castellana»; podemos despedirnos de esa hermosa imagen si sale adelante este proyecto. Este territorio, apenas transitado, es zona de campeo de águila perdicera y águila imperial, ambas en peligro de extinción en la provincia. De hecho, la pareja de águila perdicera de la zona es la única que ha criado de forma continuada en la Comunidad de Madrid de forma histórica, y eso se debe a la calidad de sus valores naturales de este entorno. Algunas de estas especies son bioindicadores y especies ‘paraguas’ ya que su conservación es reflejo de la buena calidad del hábitat donde viven e indica un buen estado del ecosistema, lo que a su vez es garante de biodiversidad. Sabemos que la crisis actual de la degradación de la naturaleza condiciona nuestra calidad de vida, pero sobre todo está provocando lo que se denomina la sexta extinción planetaria por el número de especies en peligro. Somos la primera generación que tenemos esta información y es nuestra responsabilidad tratar de hacer algo, procurando al menos, si no reparar, al menos conservar los ecosistemas que actualmente están sanos. Nuevamente, es el precio que tiene que pagar una sociedad que no está dispuesta a racionalizar el consumo de recursos que nos está llevando a esta situación de emergencia climática y de biodiversidad, posiblemente irreversible.

Otras de las 25 Villas del alfoz complutense, como son Arganda, Campo Real, Perales de Tajuña y Valdilecha podrán albergar unas 871 hectáreas y varios kilómetros de líneas eléctricas, aéreas y soterradas. El cerramiento perimetral, en suma, tendrá unos 86 km de vallado cinegético y  parte del complejo de paneles irá acompañado de arbolado del género Thuja, una conífera similar a los cipreses originaria de Norteamérica y Asia: una nueva introducción de vegetación exótica que necesitará un aporte hídrico para compensar los rigores del clima extremado de nuestros veranos cada vez más duros. Uno de los elementos que desaparecerán serán extensos olivares en las cercanías de la carretera de Arganda a Valdilecha, al Este de la R-3.

Al norte de la urbanización Monte Acebedo, en la paramera que hay tras subir la serpenteante carretera que une Valverde de Alcalá con Nuevo Baztán, irán casi 378 hectáreas de paneles solares que requerirán casi 20 km de conducción eléctrica hasta Loeches, atravesando los municipios de Pozuelo, Campo Real y Loeches.

Otro proyecto que se ha presentado pone los pelos de punta. Las placas solares, que ocuparán 922 hectáreas y necesitarán una red de casi 25 km de líneas eléctricas transportarán la energía producida hasta el polígono de San Fernando, devorarán amplias extensiones en los términos de Villalbilla (los residentes de El Viso, en Los Hueros, las van a tener pegadas a su barrio), Pozuelo, Valverde, Loeches y Torres.  Parte de esos campos son olivares o están salpicados de encinas. Para la colocación de los paneles se consideran prioritarios los suelos destinados a cultivos de secano y olivares. Su construcción supondrá una incidencia sobre usos agrícolas, cinegéticos, recreativos, en la flora y fauna y en el paisaje.

Entre Loeches y Arganda, a lo largo de la carretera M-300, podrían estar las 542,68 hectáreas de tres plantas solares fotovoltaicas

Estas infraestructuras de producción eléctrica evacuarán la energía a través de tendidos eléctricos aéreos y apoyados en torretas de nueva instalación, lo que supondrá un nuevo impacto para las aves. Otras veces, la evacuación ocurrirá de manera subterránea para lo cual se excavarán canalizaciones.

Hoy por hoy, además de las electrocuciones y colisiones de aves, ya se empieza a saber que la contaminación electromagnética tiene una alta incidencia no solo en muchas otras especies animales, sino también en los humanos. Algunas personas extremadamente sensibles, de hecho, se han tenido que mudar a zonas libres de la electro-radiación.

Las líneas de alta tensión se ha visto provocan unas barreras invisibles que lo animales no cruzan, las abejas se desorientan y pasear por debajo de ellos es sin duda una experiencia desagradable para el humano. Los municipios cercanos a la subestación de Loeches, a donde van a parar buena parte de estas líneas, serán quizás los más afectados.

La Alcarria de Alcalá, como vemos, es una zona de sacrificio. Lo que socialmente se considera feo, un erial, un secarral al que, no obstante, vamos cuando sus campos se visten de verde y  se adornan de flores es un paisaje complejo formado por campos de cultivo salpicados de laderas pobladas por encinares o robledales, islotes de vegetación autóctona en medio de los campos, vegas de arroyos y pequeños pueblos que mantienen su sabor tradicional. La Alcarria de Alcalá perderá en buena medida la identidad de su territorio y paisaje y  verá etiquetada su condición como lugar de paisaje deteriorado a consecuencia de la proliferación de estas instalaciones de producción eléctrica: desde luego, las opciones de ocio al aire libre o, incluso, fijar la residencia en cualquiera de estos pueblos se verá afectada. Zona de sacrificio, sí, pues los paisajes de montaña (Sierra Norte, Sierra de Guadarrama) son intocables por el valor sentimental que tienen para los casi 6 millones de habitantes que vivimos apiñados en las ciudades de la comunidad autónoma y los términos de estas ciudades que serán las principales beneficiarias del insaciable consumo eléctrico no querrán ver reducidas sus posibilidades de desarrollo y enriquecimiento por construcción de más viviendas y centros comerciales o, también, de perder la oportunidad de atraer empresas e industrias.

Este ‘sacrificio’ podría quizás estar justificado por la necesidad de obtención de energía de nuestro país. Los lugares afectados deberían ser especialmente considerados por el cambio de uso del suelo y del paisaje tan radical ya que dejarán en buena medida de ser territorios rurales para convertirse en polígonos solares. Este tipo de cambios tan significativos del territorio es verdad que a veces son necesarios, especialmente cuando no hay alternativas, y cuando responden a un plan estratégico de los gobiernos que velan por los intereses generales de los ciudadanos.

Sin embargo, justo sería que se planteara la instalación de estos paneles en estos grandes municipios o en los tejados y azoteas de sus edificios, industriales o no. Que se apostaran por modelos más descentralizados y más cercanos a las zonas de consumo y de una escala que no alterara de forma drástica y negativa el paisaje. Estas alternativas existen.

Y respecto a donde instalar las instalaciones de mayor tamaño, ¿Cómo puede ser que esta decisión la estén tomando grandes empresas y no los gobiernos responsables de la ordenación del territorio? ¿Cómo puede ser que el destino y la identidad de un territorio la estén decidiendo empresas a nivel particular?

La Ley 24/2013, del Sector Eléctrico, declara la utilidad pública para este tipo de instalaciones, lo que permite la expropiación forzosa de bienes y derechos necesarios para su establecimiento e imposición y ejercicio de la servidumbre de paso. Uno de los efectos que tiene la declaración de utilidad pública es el derecho a establecimiento, paso u ocupación de esas instalaciones sobre dominio, uso o servicio público o patrimoniales del Estado, o de las Comunidades Autónomas, o de uso público, propios o comunales de la provincia o municipio, obras y servicios de los mismos y zonas de servidumbre pública.

La pérdida de estas parcelas, más baratas y accesibles para las empresas del sector electrosolar, destinadas ahora al cultivo no sólo supone la pérdida de cubierta vegetal sino la eliminación de la posibilidad de abastecer a la población urbana con los productos agrícolas; no hablemos ya de la pérdida de un nicho de empleo ligado al sector primario y que podría mantener con vida a estos pueblos alcarreños que pueden empezar a sufrir una dinámica de despoblación.

¿La descarbonización de las placas solares compensa la eliminación de fincas destinadas a un cultivo arbóreo como es el olivar, sumidero natural de CO2?

¿Se ha pensado en el impacto medioambiental, por extracción de recursos hídricos, que supone lavar cada panel solar cada 3 meses?

¿Cuál es el rigor de los estudios para redactar los informes de Evaluación de Impacto Ambiental?

¿Quién va a compensar a los vecinos que vean bajar el valor del precio de sus viviendas? ¿O a esa potencialidad turística que se va a ver mermada? ¿O al despoblamiento causado por la gente que se mudó a estos territorios a vivir en un entorno agreste y ahora se encuentra rodeado de zonas industriales solares?

Parece que gran parte de la energía generada en el Sureste de la Comunidad de Madrid ni siquiera se destina a satisfacer la demanda nacional. Su destino ya previsto parece ser Francia.

Estamos a punto de sacrificar la biodiversidad y la esencia del paisaje alcarreño en pos de una supuesta transición energética que, se supone, busca prescindir del uso de combustibles fósiles. Este sacrificio implica eliminar casi 6.000 hectáreas de suelo agrícola en la Comunidad de Madrid, pues las energías renovables requieren de grandes superficies. Por otro lado, vemos cómo se pone en peligro el equilibrio territorial y las oportunidades para los pueblos de la Alcarria de Alcalá y del resto de territorios españoles donde irán estas instalaciones.

A la vista de los mapas, vemos cómo quedará una distribución descontrolada, de plantas solares dispersas que provocarán una fragmentación en el territorio. ¿Realmente está preparada, técnica y jurídicamente, la Comunidad de Madrid para controlar esta avalancha de peticiones de instalación de estas infraestructuras por parte de grandes empresas del ramo de la Energía, alguna de ellas del petróleo?

Es una evidencia que la descarbonización implica el uso de las energías renovables pero la obtención de las mismas debe planificarse en base a criterios rigurosos que velen por la protección de los valores culturales, naturales y paisajísticos. Sin embargo, dudamos de que este elevado precio que pagarán nuestros paisajes y pueblos vaya en consonancia con un urgente decrecimiento si queremos que la capacidad de carga de la Tierra siga haciendo viable la supervivencia humana y de los ecosistemas; todo apunta a que estas formas de obtención de más energía vayan dirigidas a generar más crecimiento económico y, por tanto, el irremisible colapso al que está avocado el planeta y que sufrirán, cruelmente, nuestros hijos e hijas.

Desde Ecologistas en Acción de Alcalá y la plataforma «Sureste Fotovoltaicas ASÍ NO», de la que nuestra asociación forma parte,  trabajaremos por un desarrollo justo y compatible con el territorio, las personas y la naturaleza.

Pedro Manuel García Carvajal es miembro de Ecologistas en Acción de Alcalá.

 

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