El Gobierno de Castilla-La Mancha inicia el proceso para declarar Bien de Interés Cultural el Nevero de Cogolludo

El Gobierno de Castilla-La Mancha inicia el proceso para declarar Bien de Interés Cultural el Nevero de Cogolludo

La resolución, publicada en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha, inicia el expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, reconociendo su valor histórico, arquitectónico y etnográfico. 

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha iniciado el expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Monumento, del Nevero de Cogolludo, un elemento patrimonial de gran valor histórico y etnográfico cuya resolución se publica en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.

Con esta iniciativa, el Ejecutivo autonómico da un paso más en la protección, conservación y puesta en valor del patrimonio cultural de la región, que cuenta actualmente con 671 Bienes de Interés Cultural, de los cuales 111 se encuentran en la provincia de Guadalajara.

En este contexto, Cogolludo cuenta ya con tres Bienes de Interés Cultural: el Palacio de los Duques de Medinaceli, declarado Monumento BIC el 4 de junio de 1931, la Iglesia de Santa María, que recibió esa protección el 9 de febrero de 1996; y, en la pedanía de Beleña de Sorbe, la Iglesia de San Miguel, BIC desde el 30 de octubre de 1991. A ellos se suma ahora la incoación del expediente del Nevero, reforzando el valor patrimonial del entorno.

El Nevero de Cogolludo, situado a las afueras del núcleo urbano a escasos 100 metros del castillo, en la denominada Cuesta de los Moros, constituye un excepcional ejemplo de los denominados pozos de nieve o neveros de montaña, construcciones destinadas históricamente a conservar hielo para su posterior distribución y uso. Las primeras referencias escritas que se documentan sobre este elemento se localizan en el Catastro de Ensenada en 1749

Su tipología responde a un pozo excavado en el terreno, revestido con mampostería y cubierto por una cúpula de piedra, diseñado para garantizar el aislamiento térmico y la conservación del hielo durante largos periodos.

La intervención arqueológica ha revelado cómo en un momento del siglo XIX la cúpula colapsó, pero fue nuevamente recuperada y el nevero siguió en uso hasta los inicios de la Guerra Civil española, cuando entró en desuso. No obstante, uno de los aspectos más relevantes de este bien es su excelente estado de conservación, ya que mantiene íntegros todos sus elementos característicos, algo poco habitual en este tipo de construcciones, muchas de las cuales se encuentran actualmente deterioradas o desaparecidas.

Asimismo, este enclave ha sido objeto de actuaciones recientes de recuperación, documentación y puesta en valor impulsadas por el Ayuntamiento de Cogolludo, lo que ha permitido consolidar su estructura y facilitar su conocimiento y disfrute por parte de la ciudadanía.

La incoación de este expediente implica la aplicación inmediata del régimen de protección previsto para los bienes declarados de interés cultural, garantizando su conservación y estableciendo medidas específicas sobre su entorno. Entre ellas, se incluye la delimitación de un área de protección que preserva la relación del inmueble con su contexto paisajístico y funcional.

Paralelamente a la apertura del expediente, se abre un periodo de información pública de un mes para que las personas interesadas puedan examinar el documento y presentar las alegaciones que consideren oportunas.

Con esta actuación, el Gobierno regional refuerza su compromiso con la defensa del patrimonio cultural de Castilla-La Mancha, impulsando su protección como elemento clave de identidad, memoria colectiva y desarrollo territorial.

Con este próximo reconocimiento, el municipio alcanzará la cifra de siete BIC, consolidándose como uno de los destinos culturales más relevantes de la provincia y puerta de entrada a la Sierra Norte:

La nevera medieval, situada en la ladera norte del entorno del castillo, en el paraje conocido como “Cuesta de los Moros”, es un ejemplo excepcional de la arquitectura tradicional destinada a la conservación del hielo. Excavada en la roca y con una profundidad cercana a los diez metros, esta infraestructura permitía almacenar la nieve del invierno, transformarla en hielo y conservarla durante meses para su uso en alimentación, la elaboración de bebidas frías y helados, incluso con fines terapéuticos. Su excelente estado de conservación y su posible origen en época medieval, vinculado a la construcción del castillo en el siglo XII, la convierten en una pieza única dentro del patrimonio etnográfico regional.

La declaración como BIC culminará un largo proceso de recuperación impulsado por el Ayuntamiento de Cogolludo desde el año 2017, cuando comenzaron los trabajos de limpieza, consolidación y excavación de un espacio que llevaba más de un siglo oculto. La intervención, realizada en gran medida con medios municipales, permitió no solo recuperar la estructura original, sino también documentar su historia, incluyendo hallazgos arqueológicos y restos de la Guerra Civil.

El alcalde de Cogolludo, Juan Alfonso Fraguas, ha destacado que “el reconocimiento supone un impulso decisivo para seguir poniendo en valor nuestro patrimonio y posicionar a Cogolludo como un destino cultural de primer nivel. La nevera medieval es un ejemplo del ingenio de nuestros antepasados, que desde su recuperación, en 2024, se ha convertido en un recurso turístico de gran atractivo”.

Siete BIC para contar la historia de Cogolludo

Con la futura incorporación de la nevera medieval, Cogolludo reunirá ya siete Bienes de Interés Cultural, un conjunto excepcional que permite recorrer su historia desde la Edad Media hasta sus tradiciones vivas.

El Palacio de los Duques de Medinaceli, declarado en 1931, es uno de los grandes símbolos de la villa y una de las primeras manifestaciones del Renacimiento en España. Su imponente fachada refleja el esplendor señorial que marcó el desarrollo histórico de Cogolludo.

El Castillo de Cogolludo, protegido desde 1949, conserva el carácter defensivo y estratégico del municipio, recordando su origen andalusí (s. IX) y su papel clave en la organización del territorio. Su defensa a ultranza por Juan Martínez, El Empecinado, y voladura, por el general Hugo, en 1811, son hoy un símbolo de la villa serrana.

También declarado en 1949, el Castillo de Beleña de Sorbe, también conocido como Castillo de Doña Urraca, se alza como testigo de la historia fronteriza de la comarca, evocando siglos de conflictos, repoblación y evolución del poder feudal.

La Iglesia de San Miguel de Beleña de Sorbe, reconocida BIC en 1991, destaca por su excepcional portada románica, considerada una de las más valiosas de la provincia por su detallada representación del calendario agrícola medieval.

La Iglesia de Santa María de Cogolludo, declarada BIC en 1996, es uno de los grandes templos de la provincia, una monumental iglesia renacentista que domina el perfil urbano y constituye un referente arquitectónico y espiritual.

Las Botargas de Aleas, Beleña y los Chocolateros de Cogolludo, incorporadas en 2022, representan el patrimonio inmaterial de la localidad, con tradiciones ancestrales que combinan rito, identidad y participación popular.

A este conjunto se sumará, próximamente, la nevera medieval de Cogolludo, una infraestructura única que permite comprender cómo el ingenio humano hizo posible conservar el hielo durante siglos y que hoy se integra como recurso turístico visitable.

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