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Los almendros en flor de la Quinta de los Molinos, un espectáculo único que merece la pena conocer

Los almendros en flor de la Quinta de los Molinos, un espectáculo único que merece la pena conocer

Situada en el madrileño barrio de San Blas, la finca luce estos días la floración de sus más de 1.500 almendros, un espectáculo natural que cada año anuncia la proximidad de la primavera.

Japón celebra cada primavera el hanami o tiempo de «ver flores» durante el que la población visita jardines y fincas para contemplar la belleza fugaz de los árboles. En Madrid también celebramos nuestro propio hanami, aunque no son cerezos sino almendros los protagonistas de ese anticipo de la primavera que ya se deja ver en algunos parques. De todos ellos, la Quinta de los Molinos, una finca situada en la zona Este de la ciudad, allá donde la calle Alcalá se convierte  poco a poco en campo, es el lugar perfecto para sumergirse en la espléndida floración de los almendros.


La ruta no puede ser más sugerente: tumbarse en una de las praderas, observar los racimos de flores, sentir su aroma. Cerrar los ojos y distinguir los sonidos más lejanos, ese espacio donde la ciudad y el campo funden contornos. Leer quizá algún haiku, género poético japonés que canta al momento presente en sus brevísimos versos. Realizar, en definitiva, una inmersión sensorial en ese paisaje efímero y precisamente por ello hermoso, que presagia el cambio de estación.

Las ramas florecidas nos trasladan a esa primavera japonesa de pétalos rosados y blancos que el cine ha retratado a placer. Pero estamos en Madrid, en la finca que soñó e hizo realidad el arquitecto alicantino César Cort en los años veinte del siglo pasado, quien quiso darle a este espacio un aire mediterráneo -y de ahí los miles de almendros y olivos- sin perder el espíritu campestre originario. Fuentes, albercas, molinos de viento norteamericanos, estanques, bosquetes de bambú y un palacio de estilo pre-racionalista, son algunos de los secretos que esconde este jardín con aroma agrícola.

Los profesionales insisten: pasar dos horas a la semana en un espacio natural refuerza tu salud mental y física, te energiza y potencia tu sistema inmune. La floración de los almendros es una estupenda oportunidad para reconectar con la naturaleza tras los meses de invierno y recibir un nuevo ciclo.

Bosque a través organiza experiencias inmersivas en la naturaleza, también llamadas Shinrin yoku o baños de bosque. Si deseas participar en alguna de sus actividades consulta fechas en su web www.bosqueatraves.com o escribe un correo solicitando información a bosqueatraves@gmail.com.

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