La Locandiera Teatro abre nueva temporada y reivindica más de 30 años de cultura viva en Alcalá

La Locandiera Teatro abre nueva temporada y reivindica más de 30 años de cultura viva en Alcalá

Más de 40 socios, cuatro nuevos proyectos en marcha, una importante trayectoria nacional y un patrimonio artístico acumulado durante tres décadas convierten a la asociación en una pieza activa del tejido cultural y asociativo de la ciudad

Mientras en muchos escenarios apenas empieza a escucharse el primer movimiento de una nueva temporada, en La Locandiera Teatro lleva semanas trabajando el que será otro año de ensayos, estrenos, viajes, certámenes y nuevos proyectos.

La asociación cultural alcalaína, fundada en 1994, afronta una nueva temporada con más de 40 socios, cuatro montajes actualmente en proceso y una trayectoria que supera ya las tres décadas. Treinta y dos años después de su nacimiento, La Locandiera quiere poner en valor una realidad que a menudo queda oculta detrás de cada función: su actividad cultural no se limita a las horas que el público ve sobre un escenario.

Durante más de tres décadas, la asociación ha formado personas, ha dado sus primeros escenarios a jóvenes, ha conservado patrimonio artístico, ha colaborado con otras iniciativas culturales y asociativas, ha creado espectáculos para diferentes generaciones y ha llevado el nombre de Alcalá de Henares a certámenes y festivales de distintos puntos de España.

«Cuando hablamos de una asociación cultural como La Locandiera, no deberíamos medir únicamente el número de funciones que realiza. Hay que mirar también a todas las personas que han pasado por aquí, a los proyectos que se han podido desarrollar gracias a nuestra estructura y a todo aquello que hemos ido construyendo y conservando durante más de treinta años», señala la asociación.

MÁS DE 30 AÑOS CREANDO UNA COMUNIDAD

La historia de La Locandiera es, sobre todo, una historia de personas. Generaciones de alcalaínos han encontrado en la asociación un lugar donde empezar a hacer teatro, donde aprender a trabajar en equipo y donde descubrir capacidades que quizá no sabían que tenían.

Muchos llegaron siendo muy jóvenes, sin experiencia escénica y con el simple deseo de probar. Algunos continuaron. Otros siguieron caminos diferentes. Y algunos de aquellos jóvenes que comenzaron a dar sus primeros pasos en La Locandiera terminaron convirtiendo aquella pasión en una profesión, desarrollando posteriormente su actividad en el ámbito de las artes escénicas y la cultura.

Ese recorrido forma parte de uno de los grandes valores de una asociación como esta: crear oportunidades para que una afición pueda convertirse en vocación y, en ocasiones, en profesión. La Locandiera ha sido durante décadas un espacio donde se aprende interpretación, pero también dirección, producción, escenografía, iluminación, sonido, vestuario, maquillaje, caracterización, organización y gestión de proyectos.

«Quizá uno de nuestros mayores orgullos no sea un premio concreto, sino poder mirar hacia atrás y comprobar que personas que llegaron siendo adolescentes siguen vinculadas de una u otra manera a la cultura, y que algunas de ellas encontraron aquí la puerta de entrada a una profesión», explica la asociación.

UNA PARTE DEL TEJIDO ASOCIATIVO DE ALCALÁ

La actividad de La Locandiera tampoco termina en sus propias producciones. A lo largo de los años, la asociación ha ido poniendo su experiencia, sus recursos y sus materiales a disposición de otros proyectos y colectivos de la ciudad. Vestuario, atrezzo y elementos de escenografía procedentes de antiguas producciones se han prestado para otras asociaciones, actividades y propuestas culturales, permitiendo que determinados proyectos puedan contar con recursos que, de otro modo, resultarían mucho más difíciles de conseguir.

Es una labor que en muchas ocasiones sucede lejos de los focos y no aparece en los carteles. Pero forma parte de la realidad cotidiana de una asociación que entiende la cultura como algo que debe compartirse.

«Nos sentimos parte de un tejido asociativo que se sostiene también gracias a la colaboración entre colectivos. Nosotros tenemos determinados recursos porque llevamos muchos años trabajando y conservándolos, y creemos que tiene sentido que puedan servir también para que otros proyectos de Alcalá salgan adelante», explican desde La Locandiera.

De esta manera, la asociación ejerce una función que trasciende la producción de espectáculos: genera, conserva y comparte recursos culturales.

EL ALMACÉN: TRES DÉCADAS DE HISTORIA GUARDADAS ENTRE TELAS, MADERA Y ATREZZO

Existe un lugar especialmente representativo de esa historia que pocas veces ve el público: el almacén de La Locandiera. En él se conserva una parte del patrimonio material generado por la asociación desde 1994.

Vestuario de infinidad de montajes, objetos de atrezzo, elementos de escenografía, decorados, estructuras, materiales técnicos y piezas que han formado parte de producciones realizadas a lo largo de los años se almacenan y conservan para volver a utilizarse cuando un nuevo proyecto lo necesita. No es simplemente un espacio de almacenamiento. Es, en muchos sentidos, un archivo físico de la historia teatral de La Locandiera y una pequeña memoria material de la actividad cultural asociativa de Alcalá de Henares durante las últimas tres décadas.

Cada traje habla de una producción. Cada objeto recuerda un montaje. Cada decorado contiene detrás horas de trabajo. Y cada pieza conservada representa una forma de hacer cultura basada en el esfuerzo, la reutilización y la capacidad de crear con recursos limitados.

Por ese motivo, La Locandiera considera que este fondo artístico merece una reflexión más profunda. La asociación defiende que, por su continuidad desde 1994, su relación directa con la actividad cultural de Alcalá y la cantidad de material artístico acumulado, debería estudiarse su posible reconocimiento y protección como parte del patrimonio cultural generado en la ciudad, incluyendo la valoración por parte de las administraciones competentes de su eventual interés dentro del patrimonio cultural de la Comunidad de Madrid.

«No estamos diciendo que unas cajas de vestuario sean patrimonio por el simple hecho de ser antiguas. Lo que creemos es que, después de 32 años creando cultura desde una asociación ciudadana, todo ese conjunto de materiales forma parte de una historia que merece ser documentada, conservada y valorada», sostiene La Locandiera.

La cuestión no sería únicamente proteger objetos. Sería proteger la memoria de una manera de hacer cultura.

TAMBIÉN SE CONSERVA LA MEMORIA DEL HALLOWEEN DE ALCALÁ

Dentro de ese patrimonio material existe además un capítulo muy particular: el relacionado con las actividades de Halloween. La Locandiera ha participado durante años en la creación de pasajes y propuestas de terror en Alcalá de Henares, conservando posteriormente buena parte del material utilizado para poder transformarlo y reutilizarlo en nuevas ediciones.

Elementos de ambientación, estructuras, decorados, objetos y materiales de caracterización han ido pasando de una edición a otra. El resultado es algo más que un conjunto de elementos decorativos. Es también una memoria física de las diferentes propuestas de Halloween que se han desarrollado en la ciudad, construida mediante la reutilización y el trabajo continuado.

En lugar de entender los decorados como material de usar y tirar, La Locandiera ha optado por conservarlos, repararlos, reinventarlos y volver a ponerlos al servicio de nuevos proyectos.

CUANDO BAJA EL TELÓN, EL MATERIAL VUELVE A LA CIUDAD

Esta capacidad para conservar y reutilizar los recursos explica también por qué el almacén de La Locandiera tiene una utilidad que va mucho más allá de la propia asociación. Un traje utilizado en una producción puede aparecer años después en otra. Un objeto creado para un montaje puede terminar formando parte de un proyecto completamente diferente.

Un decorado puede transformarse. Un elemento técnico puede volver a ponerse en funcionamiento. Y un recurso que ya no tiene utilidad para una obra concreta puede ser precisamente lo que necesita otro colectivo. Es una forma de economía cultural basada en algo tan sencillo como conservar aquello que ya existe y compartirlo cuando puede ser útil.

La Locandiera quiere reivindicar precisamente ese papel discreto que desempeñan las asociaciones culturales: no solo generan espectáculos, sino que también mantienen infraestructuras, conocimientos y materiales que terminan beneficiando a otros.

ALCALÁ TAMBIÉN VIAJA EN CADA MONTAJE

La nueva temporada llega además con una importante actividad fuera de la ciudad. La Locandiera continuará llevando su último montaje, Tefía: Vagos y Maleantes, a diferentes certámenes y escenarios. La obra, dirigida por Francisco Campos y adaptada por él a partir de materiales e historias vinculadas a la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, aborda uno de los episodios más duros de la represión franquista y recupera la memoria de las personas perseguidas bajo la Ley de Vagos y Maleantes. La compañía la estrenó en Alcalá y posteriormente ha comenzado a llevarla a diferentes certámenes nacionales.

La temporada comienza además con importantes reconocimientos. En el VIII Certamen de Teatro Juvenil de Alcalá de Henares, Aventuras en Fantasía consiguió los premios a Mejor Representación Local y Mejor Vestuario y Caracterización, dos reconocimientos especialmente significativos para una asociación que trabaja desde hace años para acercar el teatro a nuevas generaciones.

Y Tefía: Vagos y Maleantes acaba de obtener el Primer Premio del XXV Certamen Nacional de Teatro Aficionado de San Fernando de Henares “El Moscardón”, en una edición que reunió propuestas seleccionadas entre 67 candidaturas procedentes de ocho comunidades autónomas.

El reconocimiento tiene una lectura especialmente importante para La Locandiera: una producción nacida y ensayada en Alcalá continúa encontrando reconocimiento fuera de la ciudad y llevando consigo el nombre de su lugar de origen.

CUATRO PROYECTOS NUEVOS PARA SEGUIR CRECIENDO

Mientras Tefía: Vagos y Maleantes continúa su recorrido, La Locandiera ya trabaja en cuatro nuevos proyectos.

Son cuatro propuestas que pretenden dar cabida a una parte importante de los más de 40 socios que actualmente integran la asociación. La finalidad no es únicamente estrenar cuatro obras nuevas. Es mantener viva una estructura cultural en la que diferentes personas puedan seguir participando y desarrollando capacidades.

Interpretación, dirección, producción, escenografía, vestuario, sonido, iluminación o caracterización vuelven a ponerse en marcha para construir una nueva temporada. Y entre esos proyectos existe además una apuesta especialmente significativa por la creación local.

La Locandiera llevará a escena un texto original de teatro absurdo escrito por el joven escritor y actor alcalaíno Álvaro Tado. La asociación quiere que este proyecto sea también una manera de apoyar y dar visibilidad a nuevos creadores de Alcalá.

En un momento en el que muchos jóvenes artistas encuentran grandes dificultades para acceder a espacios de creación y exhibición, proporcionar un escenario a un autor local significa algo más que producir una obra: significa dar una oportunidad para que una voz nueva pueda ser escuchada.

«Creemos que una asociación cultural tiene también la responsabilidad de abrir camino a quienes vienen detrás. Si tenemos la posibilidad de poner un texto de un joven creador alcalaíno sobre un escenario, queremos hacerlo. El talento necesita oportunidades, y los escenarios también deben ser lugares donde ese talento pueda crecer», señala la asociación.

LA CULTURA NO EMPIEZA CUANDO SE ABRE EL TELÓN

La Locandiera Teatro inicia así una nueva temporada con una convicción clara: su aportación cultural a Alcalá no puede medirse únicamente por aquello que ocurre durante una función.

Está en las personas que han aprendido allí.

En los jóvenes que descubrieron una vocación.

En los socios que llevan décadas colaborando.

En los espectáculos creados.

En los premios conseguidos.

En las horas de ensayo.

En los materiales que se han conservado.

En los recursos que se han prestado a otros colectivos.

En las actividades de la ciudad a las que se ha dado apoyo.

En los decorados de Halloween que volvieron a utilizarse un año después.

En los trajes que han pasado de un montaje a otro.

En cada persona que ha encontrado en la asociación una oportunidad para subirse a un escenario.

Y también en cada ocasión en la que La Locandiera ha salido de Alcalá para llevar su trabajo a otros lugares.

Más de treinta años después de su fundación, La Locandiera sigue ensayando.

Y probablemente ese sea el dato más importante de todos.

Porque significa que aquella asociación que nació en 1994 no se ha limitado a sobrevivir.

Ha seguido creciendo, formando personas, creando cultura y construyendo memoria.

Esta temporada volverán a encenderse las luces.

Volverán los ensayos.

Volverán los estrenos.

Volverán los viajes.

Volverán los jóvenes a descubrir el teatro.

Y volverán a abrirse las puertas de un almacén que guarda más de tres décadas de historias.

Porque cuando una asociación cultural permanece activa durante más de treinta años, ya no forma parte únicamente de su propia historia.

Forma parte de la historia cultural de la ciudad en la que nació.

Y esa historia merece ser conocida, valorada y, sobre todo, defendida

 

Por La Locandiera Teatro

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